Naciones Unidas del Espíritu

Los mensajeros de las Naciones Unidas del Espíritu

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Los mensajeros de las Naciones Unidas del Espíritu es una conitnuación de La maloca de los Hare Krishna

La inauguración contó con un particular ritual. Un devoto, que no tenía la cabeza rapada pero sí la vestimenta de la cintura para abajo, soplaba de una caracola con fuerza descomunal. Soltó un sonido que captó la atención de todos. Luego comenzó a prender algunas esencias y sahumó a todos los que iban amontonándose alrededor de un árbol a las afueras de la maloca.

Un fiel de piel morena y ropas blancas, se acercó a todos los presentes y, uno a uno, les acercó un cáliz humeante para que cada cual bendijera su cuerpo. Todos posaron sus palmas sobre el humo y después frotaron sus caras, luego el pecho y los hombros. Cuando lo tuve frente a mí, no pude hacer otra cosa que imitar lo que habían hecho los demás.

Devotos tocan instrumentos y hacen sus alabanzas a Krishna

Todos cantaron en grupo. Uno de ellos (al parecer de los más avezados del dogma hindú) llevó la voz líder. Un micrófono de diadema circundaba su cabeza sin cabello, y bajaba por su pecho hasta terminar en un pequeño parlante que le servía para amplificar la fuerza de sus plegarias.

Devotos tocan instrumentos y hacen sus alabanzas a Krishna

Los fieles siguieron clamando al borde de la montaña. Algunos presenciábamos el acto desde la entrada de la maloca. Otros se cubrían del impiadoso sol bajo la sombra de un árbol cerca a la puerta. Uno de los cabeza rapada y cola, inmortalizaba al Swami con una réflex marca Canon. Ya lo había visto en el Truly tomando nota de todo lo que dijera el mamo. Siempre tenía una sonrisa clavada en la cara y su acento era bogotano. Particularmente vestía prendas rosadas y unas Crocs del mismo color. ¡¡Sí, los Hare Krishna calzaban Crocs!! Varios de ellos lucían estas famosas sandalias de caucho con agujeros.

También había un camarógrafo contratado que documentaba el evento sin distinguir rangos o jerarquías. Le tomaba fotos a todo. Después estaba yo, el único extraño del entorno que capturaba lo que quería.

Las Naciones Unidas del Espíritu

Reflexión del gurú Paramadwaiti Swami

NaturaGente se mostraba a las personas como una ofrenda a las Naciones Unidas del Espíritu, una iniciativa que se define como “las profecías anunciadas por pueblos y naciones de todo el mundo, en el cumplimiento del nacimiento de una nueva humanidad, una nueva antigua cultura, donde cada pueblo se responsabiliza de su norma natural, de su ley de origen”

Luego de finalizar el canto, Paramadvaiti entró a escena sin el mamo. El gurú tomó el el micrófono de diadema, lo acomodó a su cabeza y se dispuso a dar unas palabras en un español bastante decente para ser alemán.  Habló con los presentes sobre el recinto, su labor en esta sociedad y la importancia de seguir los lineamientos de Naturagente: (re)encumbrar el rumbo del ser humano mediante la alineación de focos espirituales de diversas cosmogonías, siendo piadoso por la naturaleza y los demás seres vivos.

– “Todos gozan de identidad y personalidad, por eso debemos respetar sus cualidades especiales en esta tierra, porque su propósito es prestar un servicio en particular” – decía dirigiéndose a fieles y curiosos.

– Hay gente que piensa tomar yagé (ayahuasca) para poder sentir la iluminación. No se dan cuenta del engaño que hacen con estas distracciones. En NaturaGente debemos servir al propósito de conectar la sabiduría ancestral con la acción coherente del ser – reflexionaba.

La audiencia permanecía silenciosa ante las palabras de su líder, el cual deliberaba sobre los deberes subjetivos de los humanos. “Los derechos de todas las entidades físicas y espirituales deben reconocerse para continuar con la vida”, terminó.

El orador señaló al Krishna de la Canon para que capturara al mamo que se asomaba por una ventana del segundo piso de la maloca. Allí estaba con su bigote diminuto y pelo largo, divisando la realidad apartado del grupo.

Devotos atentos al Gurú con Lwntana Nakoggi de espectador

Devotos atentos al Gurú con Lwntana Nakoggi de espectador

El gurú disuadió a Lwntana para que hablara y este accedió. Bajó de la maloca y se ubicó justo en medio del gurú y una mujer que vestía ropas blancas. Entre varios lo rodearon en un semicírculo.

El mamo habló sin micrófono sobre su misión en este universo. Según él estaba destinado para organizar el camino del hombre combatiendo el desorden sexual. Su función –decía- era la de condenar prácticas sexuales que no correspondieran a una relación natural entre hombre y mujeres.

– No a la masturbación ni a la homosexualidad. Dios me ha encomendado esta misión. Lograr transformar el pensamiento de las personas, para lograr el cambio que queremos. Si usted quiere ser NaturaGente tiene que superar el desorden sexual – decía mientras un agitador índice señalaba a unos y otros. Luego continuó con su pensamiento sobre NaturaGente y las Naciones Unidas del Espíritu.

– Hay que llegar al Congreso, lograr llegar a hacer una ley donde se castigue el desorden sexual. Si usted señor padre comete delito sexual tiene que ir a la cárcel – repitió varias veces.

Lwntana dijo que su misión era la de recorrer cualquier cantidad de territorio para lograr llegar a su redención. Se atribuía mayor autoridad a sí mismo para liderar causas políticas que las mismas organizaciones indígenas. Aseguraba que las comunidades nativas estaban sublevadas a un sistema burocrático que impedía que respondieran a intereses colectivos y solo se enfocaban en los personales.

Se mostró crítico de la iglesia católica a quien considera “hipócrita y mentirosa”. “Está llena de máscaras: el padre se masturba, tiene relación sexual, roba y al mismo tiempo profeso su fe”, continuó en su juicio. El propósito del mamo era llegar hasta los Altos Tribunales para impugnar en la constitución las faltas que los “desordenados sexuales” tuvieran.

Cuando el mamo acabó su intervención fuimos llamados a almorzar. Luego presenciaríamos la iniciación de unos cuantos devotos como Hare Krishna, encargados de llevar al mundo el mensaje de NaturaGente y las  Naciones Unidas del Espíritu.